Puerto de Tichka (2.260 m)
Cruzar el Alto Atlas por una de las carreteras más espectaculares de Marruecos, con paradas para fotografiar los valles y los primeros poblados de adobe bereberes.
La ruta de Marrakech al desierto se hace en cinco días, y da tiempo a más de lo que parece. Se sale de la ciudad roja, se cruza el Alto Atlas por el puerto de Tichka —a 2.260 metros— y se baja al sur, donde el verde de los palmerales deja paso al ocre de las kasbahs de adobe. Por el camino, Aït Ben Haddou, las gargantas del Todra y el valle del Dades, hasta llegar a las dunas de Erg Chebbi para dormir una noche en campamento.
Es un viaje en grupo reducido, con guía de habla hispana y minibús privado. El primer día es de llegada y toma de contacto con Marrakech; el grueso de la ruta arranca al día siguiente, temprano, para aprovechar la luz y las paradas.
No es un viaje de acumular kilómetros por acumular: cada tramo termina donde merece —un valle, una garganta, una duna— y la noche fuerte, la del desierto, se vive con calma: camello al atardecer, cena bereber y estrellas.
“Cinco días bastan para cruzar Marruecos por dentro: del bullicio de Marrakech al silencio de Erg Chebbi, con el Atlas y las kasbahs en medio.”
Cruzar el Alto Atlas por una de las carreteras más espectaculares de Marruecos, con paradas para fotografiar los valles y los primeros poblados de adobe bereberes.
Visitar el ksar de barro mejor conservado del país, Patrimonio de la Humanidad y escenario de decenas de películas. Se cruza a pie hasta lo alto del pueblo fortificado.
Caminar por el fondo de un cañón de paredes altísimas, a 1.350 metros, rodeado de palmeral y con el río corriendo entre la roca.
Llegar en camello a las dunas al atardecer, cenar al ritmo de tambores bereberes y dormir en campamento bajo un cielo de miles de estrellas.
Madrugar para ver salir el sol sobre Erg Chebbi, uno de esos amaneceres que en pocos sitios se disfrutan así. Silencio, arena y color.
Un primer contacto con la plaza más viva de Marrakech: puestos de comida, cuentacuentos, música y juegos cuando cae la tarde y se enciende todo.
Un punto de partida detallado y adaptable. Despliega cada día para ver el nivel de detalle.

Recogida en el aeropuerto —o en cualquier punto de Marrakech— a la hora que mejor os venga, con cartel de la agencia, y traslado al riad. El primer día no tiene actividades: queda libre para un primer contacto con la ciudad. Buen momento para acercarse a la plaza Jemaa el-Fna, con sus puestos de comida, cuentacuentos, música y juegos al caer la tarde. Noche en un riad con encanto en la medina.

Salida temprana con el guía. Cruzamos el Alto Atlas por el puerto de Tichka, a 2.260 metros, con paradas para las vistas: una de las carreteras más impresionantes del país, donde el verde de Marrakech deja paso a la aridez del sur. Nos desviamos a la kasbah de Aït Ben Haddou, ksar de adobe Patrimonio de la Humanidad. Pasamos Ouarzazate, la «puerta del desierto», el palmeral de Skoura y el valle de las Rosas hasta llegar al valle del Dades, rodeado de montañas, donde cenamos y pasamos la noche.

Tras el desayuno bajamos por Boumalne Dades, una carretera jalonada de kasbahs y ksours de color ocre y malva. Entre oasis y palmeras llegamos a Tineghir y a las gargantas del Todra, a 1.350 metros, encajadas en el palmeral. Seguimos hacia Erfoud, la ciudad de los fósiles, y por un tramo de pistas hasta Merzouga, frente a las dunas de Erg Chebbi. Allí cambiamos el vehículo por los camellos, que nos llevan al campamento. Noche en jaima, cena a ritmo de tambores bereberes y un cielo de miles de estrellas.
Quien quiera puede madrugar para ver el amanecer desde las dunas —merece la pena—. Después del desayuno nos despedimos del desierto y volvemos en camello hasta el vehículo para retomar la ruta a Marrakech, esta vez por Alnif y Ouarzazate. Paramos ante las kasbahs de adobe y las aldeas bereberes que salpican el camino, y ante las formaciones geológicas del valle. Llegada a Marrakech por la tarde y traslado al riad para descansar o seguir con las visitas.
Según la hora del vuelo, mañana libre para las últimas visitas y compras. El día 5 hay un pequeño tour por el centro de Marrakech con guía local, de 9:00 a 11:00, así que se recomienda salir por la tarde para poder aprovecharlo. A la hora convenida, traslado al aeropuerto. Fin del viaje —o principio del siguiente, si te quedas unos días más en la ciudad.
Riad con encanto en la medina, base de la primera y la última noche.
Parada en el valle del Dades, rodeado de montañas, con cena incluida.
Jaimas en pleno Erg Chebbi, con cena bereber y las dunas a la puerta para el amanecer.
Lo que ves es una base pensada con criterio. A partir de aquí, la adaptamos contigo hasta que encaje con vuestro viaje.
Tus fechas, con quién viajas y cómo te gusta viajar. Sin formularios eternos: una conversación.
Repasamos juntos este itinerario y decidimos qué mantener, qué quitar y qué añadir.
Ajustamos alojamientos, ritmo, actividades y presupuesto hasta que la propuesta sea vuestra.
Reservamos todo y os acompañamos antes y durante el viaje, con asistencia local 24 h.
Es en grupo reducido: compartes la ruta y el minibús con un grupo pequeño (hasta unas diez personas), con guía de habla hispana. El transporte, las cenas incluidas y la noche de campamento son para todo el grupo.
Empieza y termina en Marrakech. Te recogemos el primer día en el aeropuerto —o donde estés en la ciudad— y el último te llevamos de vuelta. Es una ruta circular: bajas al desierto y regresas por otro camino.
A la que quieras. El primer día es solo de llegada y traslado al riad, sin actividades. El tour arranca el día 2 a las 8:00 con el resto del grupo, así que cualquier hora de vuelo el primer día te vale.
Se entra a las dunas de Erg Chebbi en camello al atardecer y se duerme en un campamento de jaimas. Hay cena bereber a ritmo de tambores y, al amanecer, las dunas casi vacías. Una noche, la más especial del viaje.
Los cuatro desayunos y dos cenas: la del valle del Dades y la del campamento del desierto. Las cenas de Marrakech y todos los almuerzos van aparte, para que elijas dónde y qué comer.
No. El precio es desde 430 € por persona en habitación doble e incluye la ruta, los alojamientos y lo indicado. Los vuelos y la llegada hasta Marrakech van aparte; si viajas solo/a, hay un suplemento individual.
Los ciudadanos españoles y de la mayoría de la UE entran a Marruecos con pasaporte en vigor y sin visado para estancias turísticas cortas. Se recomienda una validez mínima de seis meses. Confirma siempre los requisitos de tu país antes de viajar.
La primavera (marzo–mayo) y el otoño (septiembre–noviembre) son las mejores: días templados y noches llevaderas en el desierto. El verano aprieta en el sur y el invierno enfría mucho las noches del Sáhara, aunque los días siguen siendo agradables.
Sí. La gran parada es el ksar de barro de Aït Ben Haddou ( https://whc.unesco.org/en/list/444/ ), Patrimonio de la Humanidad y escenario de películas como «Gladiator». Un pueblo fortificado de adobe que se cruza a pie hasta lo alto.
Sí. Puedes sumar noches extra en Marrakech (riad con desayuno y traslado al aeropuerto) y actividades como quads, buggies o excursiones de un día a Ouzoud, Ourika o Essaouira. Dínoslo y lo organizamos.
Ideas útiles para entender presupuesto, ruta, lugares clave y mejor época antes de decidir si este viaje encaja contigo.
Cuéntanos tus fechas, tu ritmo y qué te gustaría encontrar. Revisaremos la ruta contigo y prepararemos una propuesta clara y personalizada.